En el parque

Un día cualquiera de salidas, fuimos al cine como se ha hecho un poco de costumbre, ya ni recuerdo cual fue la película que fuimos a ver, al salir, como la noche estaba muy bonita y algo fría porque empezaban a soplar los alisios de diciembre, decidimos caminar desde el mall San Pedro hasta San José centro, para quienes no conocen es una distancia aproximada de un kilómetro.

Elegimos el camino que va por detrás del mall, pasando por barrio Escalante, ya que nos gusta mucho ver la arquitectura de las casas de ese lado de la ciudad, aquellas que fueron edificadas hace más de cuarenta años, y que aún siguen encantado con su marca arquitectónica de una época clásica de la ciudad de San José.

Caminamos tomados de la mano, ya que era de noche y no corríamos peligro de sufrir de bulling, hablamos de nuestros sueños de llegar algún día a formar una familia, tener una casa propia, viajar al extranjero; y así fuimos avanzando hacía el centro de la capital costarricense, haciendo una pequeña parada en el parque Francia donde nos detuvimos a ver unos tipos que practicaban un deporte.

Continuamos bajando, pasando de costado por la estación de ferrocarriles, donde las máquinas que antes corrían por la ciudad, ahora dormían y brindaban una imagen algo arcaica de la era de los ferrocarriles en Costa Rica; seguimos por el bulevar “Los Damas” hasta que llegamos al parque Nacional, el que se encuentra frente a la Biblioteca Nacional y a un costado del Tribunal Supremo de Elecciones; para quienes no conocen, es un parque amplio, lleno de árboles, tiene un kiosko en cuyo costado hay una fuente que es atravesada por un pequeño puente en forma de arco; las farolas, brindan una luz tenue, apenas la necesaria para no tropezar en las aceras, las cuales están hechas de piedra labradas; sin embargo, hay zonas del parque que son muy oscuras, esto debido a lo copioso de las copas de los árboles o bien a la escasa luz de las farolas.

Caminamos por los callejones que están dentro del parque, los cuales no son en línea recta, sino que curvan el caminar de forma caprichosa, como si fueran trillos que no fueron planificados por los arquitectos; caminamos envueltos en nuestro propio mundo, y de cuando en cuando, nos robábamos algún que otro beso.

Al poco tiempo, notamos algo sumamente extraño, varios maes nos veían con cierta complicidad, notamos que daban vuelta cerca del kiosko como queriendo encontrar algo, hasta que al rato notamos que un par de tipos se besaban en pleno kiosko, luego, como sugiriendo que ya eramos camaradas, un mae se sacó el pene y comenzó a masturbarse sin ningún tapujo ante nuestra mirada, lo primero que dijimos fue: – mierda, estamos en medio de una zona de curising-; a lo cual, lejos de incomodarnos, nos templó de puta madre a los dos.

Vimos como poco a poco el kiosko se quedó solo y decidimos irnos a sentar; ahí en medio de la nada y el únicamente el viento diciembrino por testigo nos fundimos en un beso más de deseo que de enamorados, y sin ningún deje de vergüenza, le comencé a sobar el pene por encima de su pantalón. Para mi no fue ninguna sorpresa que ya estuviera templado, así que le tomé el pantalón y le abrí el zipper, le baje el bóxer y  me lo introduje de una vez a la boca, lo succioné fuerte, rápido, pero me lo introducía hasta la garganta, lo cual si lo tomó a él por sorpresa, pero no se quitó ni hizo ademán de incomodarle.

Pasado un rato me despegue de su pene y comencé a besarlo, acto que él aprovechó para sacarme la verga del pantalón y para mi gran sorpresa, se lo introdujo a la boca; ahí estaba, mi primera felación, en medio de un parque público, donde quizá alguien estaba presenciando toda la escena, lo cual me hizo entrar en un estado mórbico que me impulsó a hacer presión en su cabeza con las manos para obligarlo a que se lo metiera completo en su boca, yo estaba en el Nirbana con la experiencia y con el placer que él me generaba.

Continuamos intercambiando mamadas hasta que nos regamos – casi al mismo tiempo-; esta vez no fue en la boca, sino que pringamos unos arbustos que estaban detrás de la banca donde estábamos, nos limpiamos y decidimos seguir el camino hacia el centro de la  ciudad, riéndonos como dos niños que son cómplices de haber realizado alguna travesura; lo acompañé hasta la estación de su bus y luego me fui a tomar el que me llevaba hasta mi casa.

Por primera vez, en muchísimo tiempo, dormí relajado, y feliz, pero ¿quién putas no duerme feliz después de una mamada ?

y les pregunto, como fue la de ustedes ? a en que lugar la dieron o la recibieron ? como les fue ? yo aún tengo muchas mamadas que contar, con experiencias muy graciosas, pero queda para otro post.

saludos y comenten =)

Fuente: www.xpornsexxx.eu
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