Y así fue como esto comenzó

Y así fue como esto comenzó…

Me gustaría empezar contando esta historia como esas que leemos en los cuentos o como las que nos inspiran un soplo de aliento cuando las vemos en las pantallas; esas historias de casualidades con dos personas que el destino las hace presentarse en la fila del banco o esperando al autobús cuando salen de su trabajo y la necia lluvia los obliga a juntarse en un pequeño techo mientras pasa el escandaloso transporte público, o quizá de esas relaciones que nacen de cómplices compañeros de la universidad que durante las primeras clases cambian miradas y conforme se siguen los cronograma a para las lecciones, se pasan rompiendo en hielo con preguntas como: ¿qué dijo el profe?; ¿no sabes a cuando es el examen?, ¿qué tiene que hacer después de clase, vamos por la copias.?, y así, va surgiendo un gusto una pasión en medio de las casualidades q nace de la eventualidad.
Esta historia – como mencioné- no cabe en ninguno de esos escenarios ideáticos, esta es una historia diferente, donde la casualidad no jugó su papel, sino más bien, la voluntad, la fe, pero sobre todo la decisión fueron las que marcaron un norte que desde el inicio se sabía a donde llegaría.
Un anuncio puesto en una sección de “sociales”, bastó lo suficiente para llamar lo poco que quedaba de mi atención antes de que el sueño me consumiera, lo que decía, no era nada que no hubiese visto antes, salvo la palabra AMISTAD, seguida de la frase NO SEXO; como era tarde, decidí sólo enviar un correo con mi nombre y número del teléfono, de por sí- pensé para mis adentros- seguro ni recibo contestación, pues el anuncio ya tenía varios meses de estar en línea.
Al día siguiente al despertar, no había ningún mensaje en el celular, ni tampoco lo había la bandeja de entrada del correo.
No fue sino hasta en la noche, cuando en medio de la clase más aburrida que he podido recordar, vibró el teléfono, indicando que un mensaje había entrado al buzón, inmediatamente ese mensaje de texto rompió la poca relación que mi mente tenía con las aburridas y aparentemente eternas lecciones impartidas por el profesor.
Solo bastó un hola, un nombre y un como estas?; recibí un mensaje tuyo en mi correo~ solo fue suficiente para caer en razón de que era él. La conversación que tuvimos por ese mismo medio fue lo normal que tienen dos personas que se han decidido a conocer por medios digitales; unas cuantas fotos nos intercambiamos para ver nuestros rostros y el resto fueron formalismos.
Me sorprendió bastante -y he de confesarlo- que accediera a llamar ese mismo día en cuanto llegara a mi casa. Recuerdo levantar el teléfono y darme cuenta de inmediato que su voz era apasionada, era clara y masculina, algo en mi fondo se activó, de seguro confirmando esas teorías que dicen que hay sonidos a los cuales el inconsciente primitivo del ser humano responde com tranquilidad, pues la voz de este hombre me producía tranquilidad y desde el primer momento me dio la sensación de poder confiar en él.
Lo que hablamos, va en la línea de lo muy normal: pregunta sobre nuestros estudios, trabajos, formas de vivir la vida, ocio, intereses musicales y televisivos, cosas de se tipo.
Cuando terminamos de hablar, el tiempo nos había hecho la jugada, pues entre palabras que se dijeron, los minutos se habían escurridos como la lluvia que ese día caía afuera mojando las calles y se habían convertido en horas.
Al colgar, recuerdo un mensaje que me saco la primera de muchas sonrisas que vendrían, decía: —nunca había hablado tanto con alguien por teléfono-, y pues sí, era cierto, ninguno de los dos había tenido más de quince minutos de conversación electrónica con ninguna persona, eso me alegro mucho, pues en lo personal lo tomé como una señal de que era un tipo diferente, era un hombre distinto a los que me habían lastimado con anterioridad, para mi, ese mensaje significo que sea abría un nuevo capítulo, queda esperanza se retomaba y que más allá de tener miedo, surgía una nueva sensación en mi, surgía confianza en alguien.
Los días siguientes, envía y recibía mensaje sin parar, hablando de cualquier cosa, saludando en la mañana y despidiéndolos de noche, hablando sobre el clima o el programa de TV he veíamos; me gustaba sentir esa nueva compañía que me ofrecía desde el otro lado del aparato celular.
Decidimos conocernos un día martes del lluvioso mes de agosto, la hora 5pm, después de mis clases y de su trabajo, creo que pocos días he tenido tantos nervios como ese; me sudaban las manos, sentía pesado cuando comía, y no es que me diera miedo conocer a alguien, no eso no era, lo que me tenía así, era que ya me estaba gustando esa misteriosa persona que a no ser de las fotos y las conversaciones por SMS, era un extraño, pero yo ya empezaba a sentir atracción por su personalidad, y lo único que me quitaba la paz, era el hecho de que no le llegara a gustar yo a él.
Como movidos por una fuerza extraña, mis pies se dirigieron al lugar acordado para el encuentro, mis ojos analizaban todos y cada uno de los rostros de los otros muchachos que pasaban a mi costado- puede ser cualquiera-, pensé; pero había uno, uno Moreno, alto, vestido de camisa azul cielo de maga larga con su corbata negra al igual que su pantalón de tela, me llamó mucho la atención pues rompía por completo con el estereotipo de persona que circula por dicho lugar.
En mis adentros pensé que el no podía ser, pues era muy guapo como para estar ahí esperando conocer a alguien, por lo que decidí no hacerme ilusiones y tomar el teléfono para marcarle y salir de una vez para de esa duda.
Cual fue mi sorpresa al ver que quien contestaba el aparato otro lado de la llamada, era él, el muchacho más guapo que ese día pudo estar ahí, y lo mejor, me estaba esperando a mi.
Camine lentamente, viendo hacia el frente sin ver en realidad. Cuando lo tuve de frente, lo único que fui capaz de hacer fue darle la mano y ofrecerle un café en un establecimiento cercano.
A caminar juntos, inmediatamente percibí su olor, Hugo Boss, imperdible, un olor que lejos de fastidiarme, hacia que lo quisiera besar, abrazar, y tener siempre a mi lado.
Él, afortunadamente era bastante bueno para conversar, así que los silencios incómodos solo quedaron en mi mente, pues hablamos de nuestras familias de nuestros gustos, trabajos, vida sentimental y al igual que el día de la llamada las horas corrieron frente a nosotros pasando desapercibidas.
Luego me dijo que quería caminar para tomar aire y conocer la Universidad, así que nos dirigimos al campus y comenzamos a caminar en medio de los edificios y zonas verdes, había llovido así que el aire era lo suficientemente frío como para helar el aliento. Decidimos cortar camino por la parte trasera de unas viejas facultades, que por la hora y el clima estaban completamente solitarias, y fue ahí donde sucedió.
-tengo frío- me dijo; e inmediatamente vi el movimiento de una de sus manos que se movía a tomar a la mía; solamente asentí y caminamos, nos cinco metros tomados de la manos, hasta que llegamos a un pasillo en medio de dos edificios por el cual difícilmente cambiaban dos personas hombro a hombre; ahí en medio de la noche, con sólo las paredes por centinelas y el viento de mal tercio, nos fundimos en nuestro primer beso, combinando nuestros alientos, rodeándonos con nuestros brazos, sintiendo como el corazón del otro se aceleraba conforme nuestras leguas jugaban entre sí, por supuesto, sobra decir que una incipiente erección se comenzó a dibujar bajo nuestros pantalones, pero la dejamos ahí, por ese día, y nos entregamos a nuestros besos hasta que se hizo más tarde y ya debíamos volver, pues el cielo nos amenazaba con derramar más lluvia.
Caminamos hasta la parada del autobús y nos decimos como dos cómplices que se acaban de hacer algo pero de lo cual nadie se puede enterar.
Al cruzar la calle, mi mete cayó en las preguntas y esperaba que el teléfono vibrara para indicar un mensaje nuevo, pero no esperaba cualquier mensaje, esperaba un mensaje de él.
La incertidumbre creció constantemente mientras mi transporte avanzaba, siempre observando la pantalla de mi aparato, hasta que por fin, por gracia divina, la pantalla anunció un nuevo mensaje aguardando a ser leído en la bandeja de entrada, sabía que ese mensaje iba a ser le más decisivo para mi futuro con ese hombre del cual ya estaba seguro de estar enamorado, ese mensaje era por mucho la última o la primer palabra de una relación.
Abrí la bandeja de entrada, abrí luego el mensaje y ahí estaba esa frase que nunca jamás olvidare, ahí en la pantalla se podía leer en letras negras: me gustaste.
Por primera vez en mucho tiempo, llegue a la casa y después de hablar con él y de asegurarme que esto era solo el comienzo… dormí feliz.

-Alberto-

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9 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Pucho dice:

    Me parece una historia preciosa, aunque igual yo no debería leer cosas como ésta, que luego se me da por comparar con lo mío con mi novio y me entra un poco de envidia… 😀
    Esto es broma, pero te digo totalmente en serio que me ha gustado mucho, y no sólo por esto que has contado aquí, si no también por la propuesta general que has hecho del blog.
    Gracias por querer compartir tus susurros 😉 .

    Un abrazo

    1. alberto1217 dice:

      Hola pucho,
      Gracias por comentar, que bueno te gustara el blog, espero lo sigas leyendo.
      Igual como menciono en la propuesta de este espacio, cualquiera puede contar sus experiencias y pues las podemos poner como parte de relatos. Anímate!!!!!
      De nuevo gracias, espero seguirte viendo por acá y que recomiendes el blog.
      Un abrazo.

  2. sonia dice:

    Me encantan los finales felices 🙂

    1. alberto1217 dice:

      Gracias sonia por leer. Si te gustan los finales felices, este es solo el cominzo te prometo que siguiran muchos y mejores relatos. Es un compendio de relatos q cuentan una historia muy feliz y con buenos relatos.

      Abrazos
      Alberto

  3. ZekY's dice:

    Conmovedor relato. Mirá que no soy de moco fácil pero este casi me hace lagrimear de pura emoción. Queda claro que tenés un gran futuro como bloguero. No sé si esta es tu primera experiencia pero está muy buena la propuesta y muy bueno el relato.

    Desde ya que te agrego a mi lista de blogs preferidos y quedaré a la espera de más.

    Beso enorme desde Argentina

    1. alberto1217 dice:

      Hola ZekY’s.
      Muchas gracias por darte una vuelta por el blog, que bueno que te haya guatado y que te haya tocado las emociones, al fin y al cabo lo rico de la escritura es poder compartir con letras y palabras los sentimientos que uno sintió en el momento.
      Te cuento que si es mi primer experiencia como blogero por lo que que los comentarios que aquí dejen son muy alentadores para seguir adelante, desde ya te comento que estoy trabajando en el próximo relato, espero verte en ese también y q lo comentes.
      Gracias por agregar el blog a tu lista de preferidos.

      Un abrazote hasta la gran Argentina.
      Saludos
      Alberto

      1. ZekY's dice:

        Estaré atento a lo que publiques 🙂

  4. Una linda historia que me gustaría saber como siguió, aunque comprendo que eso ya es otra cosa…

    Un abrazo

    1. alberto1217 dice:

      Hola Josep, pues las que siguen están basadas en esa historia por lo tanto son continuaciones a manera de relato.

      Saludos.
      Alberto

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